Historia de un puente distinguido

Obra de arte de la arquitectura antigua, el acueducto del Puente del Gard es una de las construcciones romanas más hermosas del mundo. Descubra un monumento imprescindible en el corazón de Provenza.

El Puente del Gard, 2000 años de historia

El Puente del Gard es un puente acueducto construido por los romanos en el siglo I de nuestra era. Es excepcional por sus dimensiones ya que con sus 49 metros de altitud, es el puente antiguo más alto del mundo. Está compuesto por 3 filas de arcos superpuestos (6 arcos en el primer nivel, 11 arcos en el segundo nivel y 47 arcos originalmente), lo que constituye asimismo una realización rarísima para la época. Cerca de un millar de hombres trabajaron en esta obra colosal terminada en solo 5 años.

Finalmente es destacable por su excelente estado de conservación gracias al cual en la actualidad es admirado como una obra de arte de ingeniería de creación humana. Es el único ejemplo de puente antiguo con 3 plantas aún en pie en la actualidad, no se lo pierda.

El acueducto de Nimes: 5 siglos de agua corriente

Construido en torno al 50 d.C., bajo los reinos de Claudio o de Nerón, el acueducto al que pertenece el Puente del Gard, alimentó durante 5 siglos la ciudad de Nimes con agua a presión, en gran cantidad. La ciudad romana, la antigua “Nemausus”, conoce en el siglo I un desarrollo tan grande que decide dotarse de un acueducto, como el de Roma, capital y modelo para todo el imperio romano. Esta realización da la ciudad (que cuenta entonces con 20.000 habitantes) un prestigio nuevo: fuentes, termas, agua corrientes en las viviendas ricas, salubridad en las calles que contribuyen al atractivo y al bienestar de la ciudad. Gracias a una pendiente media de 25 cm por kilómetro, de las más leves realizadas en esa época, el acueducto transportaba mediante gravedad de 30.000 a 40.000 m3 de agua corriente al día desde una fuente situada en Uzès, en una distancia de 50 kilómetros hasta Nimes.

El Puente del Gard, vista aérea (Anna Preiss)

Un lugar emblemático de la UNESCO y Grand Site de France®

La UNESCO catalogó en 1985 este excepcional monumento francés en la lista de bienes de la humanidad. En 2004 y en 2010, el Ministerio francés del Medio Ambiente y de Desarrollo Sostenible otorga la etiqueta Grand Site de France por la calidad del emplazamiento natural que rodea al monumento.

Un patrimonio excepcional

Desde sus 2000 años de existencia, el Puente del Gard domina con orgullo el sinuoso valle del Gardon. Icono indiscutible de la civilización romana, ha atravesado los siglos sin grandes daños. Sus espectaculares dimensiones, su arquitectura aérea y su destacable estado de conservación fuerzan la admiración y el asombro.

Un coloso de piedra

El interior de la canalización (Yann de Fareins) Verdadera proeza técnica, la construcción del Puente del Gard ha necesitado el trabajo de un millar de hombres, se estima, quienes, durante cerca de 5 años, se pusieron al servicio del sueño de grandeza del Imperio Romano.

Es el puente más alto construido nunca en la Antigüedad. Para crear el arco central que cruza el Gardon, elaboraron la mayor cimbra realizada antes en el mundo. El Puente del Gard es el único ejemplo de acueducto de 3 plantas superpuestas aún visibles.

La etiqueta “Grand Site de France®” 

Los Grands Sites de France® tienen en común beneficiarse de una gran notoriedad, estar catalogados y formar parte de los destinos turísticos más estimados. El objetivo de esta etiqueta es hacer reconocer estos Grandes Emplazamientos como lugares de excelencia también en materia de conservación del medio ambiente, del patrimonio y de los paisajes que en materia de acogida de visitantes

Un patrimonio paisajístico destacable de 165 ha

El medio ambiente preservado, joyero natural del Puente del Gard es uno de los componentes del interés manifestado por el público para este monumento romano que forma un todo con la naturaleza que lo rodea.

El proyecto arquitectónico del emplazamiento, la decisión de la modernidad

En cada orilla, a 500 m del Puente, se han construido dos edificios, invisibles desde el monumento, para acoger e informar al público. El proyecto arquitectónico es obra del gran arquitecto francés Jean-Paul Viguier, de fama internacional. Su gesto es decididamente contemporáneo. Firma aquí una obra minimalista e introvertida que también constituye un atractivo de la visita del Puente del Gard.

Yann De Fareins